Voces desde Uganda y Euskadi
Las Bibliotecas Humanas son espacios de encuentro y sensibilización en los que personas con experiencias de vida relevantes se convierten en “libros humanos” y comparten sus historias directamente con quienes las escuchan. Este formato busca romper estigmas, generar empatía y promover el diálogo, y en Tatu-lotura se convierte en un puente entre territorios.
Aquí encontrarás bibliotecas que nos hablan de migrar, resistir, cuidar, sanar y transformar. También historias de cambio significativo en sus vidas. Desde lo íntimo a lo colectivo. Desde lo local a lo global.
Alice Binda
Alice llegó con 14 años a Euskadi. Lo que creyó que sería un viaje temporal se convirtió en algo permanente. La falta de sol y la lluvia le resultaban difíciles, pero también aprender un nuevo idioma, comer de una nueva manera, y ser la única mujer africana en clase. Una profesora le inspiró el amor por la literatura, algo que le ayudaría en su integración. Gracias a este talento nos describe su camino y las barreras que enfrentó para acceder a servicios de salud que realmente la apoyaran.
Maiga Bilqis
Bilqis es abogada y trabaja como asistente legal en Africa Humanitarian Action (AHA). En Uganda, acompaña a mujeres supervivientes de violencia sexual y de género en su proceso de búsqueda de justicia, desde la denuncia hasta su recuperación emocional. Para ella, la verdadera justicia no se mide por los veredictos, sino por la capacidad de cada mujer de volver a sentirse segura, respetada y con dignidad. En su historia de cambio, comparte su camino vocacional: desde niña, cuando defendía a sus hermanos en casa, hasta convertirse en “la voz de las que no pueden hablar”.
Sylviane Ginette Zara
Con coraje, determinación y la cabeza en alto, logra transformar su vida después de huir de la violencia en la República Centroafricana. Tras pasar por Costa de Marfil, Marruecos y Camerún, encontró refugio en Euskadi, donde ha reconstruido su vida junto a su familia. A sus 45 años, llegar a un país nuevo y con un idioma distinto supone muchos retos: obtener papeles, integrarse, encontrar trabajo y acceder a servicios de salud. Sylvie nos narra los obstáculos que enfrenta para recibir atención sanitaria y cómo lidia con una asistencia que la discrimina por su origen y por su color de su piel.
Jack Byaruhanga
Voluntario del Equipo de Salud Comunitaria, llega como refugiado a Uganda desde la República Democrática del Congo. Después de perder a sus seres queridos en la guerra y, a pesar de su movilidad reducida, consiguió llegar hasta Uganda, donde inicia su labor ayudando a otras personas refugiadas a acceder a servicios de salud. Con el tiempo, él mismo se enfrenta a problemas de salud; sin embargo, logra recibir asistencia médica y conocer a su futura esposa.